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viernes, 8 de julio de 2022

SEXUALIDAD Y DIFERENCIA



Hernández y Fernández
Las aventuras de Tin-Tin (Hergé)


“Masculinidad y feminidad puras siguen siendo construcciones teóricas de contenido incierto”  S. Freud (1925)

“Sólo cuando nos volvemos con el pensar hacia lo ya pensado, estamos al servicio de lo por pensar”  M. Heidegger (1957)


¿Neosexualidades?


Es un hecho cultural, social y político incontrovertible de nuestra época el surgimiento y despliegue de nuevas formas o manifestaciones de la sexualidad que promueven nuevas conductas y patrones en las relaciones sociales, sexuales, y familiares; cambios que surgidos hace décadas en el “primer mundo” se difunden universalmente con gran rapidez. 

“Lesbianas”, “gays”, “bisexuales”, “transexuales”, “travestis”, etc. constituyen supuestas nuevas categorías sexuales o “neosexualidades”, cuyo catálogo está abierto. A ello deben sumarse las llamadas, “neoparentalidades”, “mono” y “homoparentalidades”, etc. También se puede incluir un cruce con las “nuevas formas de gestación” y asimismo con las cirugías y terapias hormonales ligadas al cambio de sexo.

Si en sentido estricto, no todo aquí es nuevo (la homosexualidad, por caso, es tan vieja como el mundo) lo novedoso sería la constitución, de la mano de las “redes sociales”, de movimientos y organizaciones (“feministas”, “queer”, “transgénero”, etc.) cuyas demandas sociales y políticas se legitiman en discursos que tienen sus autores teóricos diversos y que sería un error considerar homogéneos o formando un conjunto, por demás heterodoxo. Por caso, no es lo mismo la lucha feminista, de hace más de un siglo, por la igualdad de los derechos e intereses sociales y políticos de las mujeres, que el “feminismo radical” que considera el lesbianismo como única salida frente a la dictadura del “patriarcado” o la promoción militante de la identidad “agénero” o “neutro” cuyo paradigma es el borramiento de toda diferencia sexual.

Podría decirse que un denominador común en esta diversidad sea la apelación o promoción de la “libertad” y del “libre albedrío” respecto de una elección voluntaria en materia de sexualidad, considerada un derecho legal y que, en varios casos, se extiende también a los niños. 

Esta es una posición que interesa particularmente al psicoanálisis puesto que implica el desconocimiento y el rechazo de cualquier determinismo relativo, no ya solamente el de la anatomía, sino el del significante y el de esa sujeción del sujeto a él que llamamos inconsciente y que involucra radicalmente al cuerpo en tanto que erógeno y en tanto que objeto del Deseo del Otro. 

En su extremo supondría la desmentida, la anulación de la brecha estructural entre el lenguaje y el cuerpo, por la cual el sujeto como hecho de lenguaje y más allá de su efecto sobre el cuerpo sexuado, queda involucrado por un real, un resto o residuo inaccesible que escapa a lo simbolizable. Digámoslo así: hay un cuerpo, familiar y extraño a la vez, que está más allá del sujeto y de la voluntad.

Pensamos que esa posición “libertaria”, por así decir, supone y reivindica un sujeto pleno que puede desprender, separar el lenguaje del cuerpo y a partir de eso, controlarlo y dominar sobre él, decidir sobre el sexo y en última instancia sobre la vida y la muerte. 

Leer texto completo haciendo click aquí

Trabajo publicado en Revista Calibán Vol 17, Nº 1, 2019

Lee también el texto ''La mal-dicción del sexo'' relacionado a ''Sexualidad y Diferencia'', clickeando aquí

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