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viernes, 3 de junio de 2022

La guerra y la paz

El portugués Antonio Guterres, secretario general de la ONU, es uno de los pocos dirigentes occidentales que se reunió con Vladimir Putin desde el comienzo de la guerra de Ucrania. Aquel defendió su criticada estrategia alegando que "si uno quiere resolver un problema, tiene que discutir con quienes lo han causado o con quienes pueden resolverlo". Sin duda le faltó agregar, aunque se infiera, que aquellos que lo causaron son, en virtud de ello, aquellos mismos que lo pueden resolver. Es decir que las guerras se sostienen porque ambas partes en lucha así lo quieren y por esa misma razón, porque coincidan en ello, llegará eventualmente la paz, definida como aquel espacio histórico transitorio que se extiende entre una guerra y otra guerra, entre la anterior y la siguiente. Entonces, para que haya guerra o haya paz, ambas partes tienen que quererlo y ello, desde luego, más allá de lo declarativo. Pero lo que el psicoanálisis nos enseña es que para que haya acuerdo o pacto entre el uno y el otro en lucha fratricida, tiene que haber un tercero que opere como mediador; al que, aún momentánea o temporalmente, se le conceda el lugar de garante de la ley. Solo así “hablando se entiende la gente”, lo cual implica como condición ineludible, para ambas partes, una pérdida o renuncia de goce La mayor potencia económica y militar del globo, lejos de usar su poder y liderazgo para ofrecerse o intervenir como ese mediador, lo hace tomando partido y armando a una de las partes, simplemente porque cree que es lo que conviene a sus intereses. Por eso, esta es una guerra, hasta ahora, sin interlocutores válidos para ambos bandos, lo cual la hace todavía más peligrosa y de diagnóstico reservado. Turquía parece querer ocupar ese lugar tercero, pero carece de estatura, no la respetan lo suficiente. La ONU revela, una vez más, que es una penosa apariencia, un espejismo inoperante, que, en los momentos históricos trascendentes, carece de poder real para resolver los problemas, función para la que supuestamente fue creada. Por sobre todo, carece del poder de la ley, que no debe confundirse con el poder de los misiles. Como decía Jorge Gestoso: “Y así es como está el mundo”

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