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lunes, 30 de mayo de 2022

Masacre en Texas: murieron 19 chicos y 2 maestros en el tiroteo en una escuela primaria

Ya va siendo algo de todos los días. El patrón se repite casi inexorablemente: adolescentes; discurso racista que sostiene al delirio; pasaje al acto criminal y suicida. Además eso contagia y mucho, tal vez más que el covid. La difusión por las redes contribuye a su radical imprevisibilidad: antes en el noreste, ahora en el centro oeste, mañana: sabe dios. Los sectores “progresistas” se desgarran las vestiduras (incluido un presidente que se muestra impotente) pero el monstruo oscuro sigue estando allí, listo para retornar. El culto de las armas, objeto fálico si los hay, no es solo una tradición, un valor y un gran negocio americano, es también un goce americano. ¿Por qué casi siempre las escuelas y colegios son los blancos del odio y la destructividad? No puede ser solo casualidad. Puede decirse que es lo familiar, lo conocido, incluso en un sentido logístico. También que suele ser el lugar privilegiado donde comienza a enseñarse, transmitirse e inocularse esa promesa del american dream que, en condiciones favorecidas, se convierte en una american nightmare. Que descansen

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