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jueves, 4 de agosto de 2022

¡¡QUE VARBARIDAD!!

Filosofía barata y zapatos de fútbol¹

Seguramente casi todos saben, grosso modo, que cosa es el VAR (sigla en inglés de” Video Assistant Referee”) cuya aplicación sistemática, desde hace unos años, abarca al futbol profesional, pero también a otros diversos deportes. Consiste en un sistema de repetición en video, manejado por un grupo de técnicos, que revisa y eventualmente corrige las decisiones sobre los aspectos más importantes de un juego, con el fin de eliminar el error humano, en aras de la justicia y en nombre de una, no se sabe bien cual, objetividad. Pese a su aparente intrascendencia, vamos a tomar el VAR como un ejemplo simple y paradigmático a la vez, de la función decisiva que adquiere la tecnología en nuestra actual cultura cibernético digital, en lo que atañe no solo a nuestra relación con el mundo y con nuestros semejantes, sino a la construcción misma de lo que llamamos realidad. En particular, nos interesa la implicancia, no evidente, por cierto, que allí tienen conceptos o categorías filosóficas tales como: la verdad y la realidad, lo bello y lo perfecto, la justicia y la moral y que apenas esbozaremos.
Respecto de la verdad y la realidad, nos preguntamos: ¿porque la realidad en movimiento que registra el ojo humano es menos verdad que la realidad que produce el slow motion del video? De hecho, así como a veces esclarece situaciones, hay otras que las oscurece, generando tal vez más dudas, discusiones y polémicas que cuando el aparatejo no existía. El resultado no carece de comicidad: pensado para eliminar la interpretación subjetiva, no hace más que reintroducirla, demostrando que esta es ineliminable. Los assistant del video, puesto que este no piensa y por ende no hace juicios, devienen así en el supremo referee, quedando ubicados en una suerte de lugar divino, en tanto poseedores de una verdad última incontrovertible e irrefutable.

¹Paráfrasis del título del conocido álbum de Charly García “Filosofía barata y zapatos de goma” (1990)

Para leer el texto completo, haz click aquí

2 comentarios:

  1. Luego de leer tu nota me preguntaba: ¿Y si en 1986 hubiese habido el VAR?, seguramente se hubiese anulado el gol con la mano de Maradona. O sea, que si el encadenamiento de los sucesos tiene alguna fuerza, el mejor gol de los mundiales que hizo el susodicho unos 10 minutos después, el del "barrilete cósmico" no hubiese sucedido. O al menos, yo considero que el primer gol alteró el espacio de juego de ambos equipos, y esa puede haber sido una de las causas (nunca se puede consignar como hace la ciencia positivista, la pretensión de exactitud de la percepción) de que se inspirara M y los contrarios se descuidaran (debían estar vulnerables por ese acto pícaro y semioculto, ese que fomentó la adoración de Maradona por haber engañado a todo el mundo... y sobre todo a Dios mismo. Maradona: un ser de excepción, que no es siervo de la castración). Es una mera conjetura. Por otra parte, la belleza del segundo históricamente dependió del primero, de una falla de la percepción y de los goces del espectáculo. En este caso, la belleza estética necesitó de un "pecado originario". ¡Que Varvaridad!!! Lacan habló también de la verdad en términos de "varité". La variedad de la verdad.

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  2. Gracias Mario. Coincido. La sucesión temporal de los hechos es parte de la causalidad. Interesante que la producción de lo bello, necesite de un pecado mas que de, no sabe cual, pureza (un ideal várbaro)

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