Filosofía barata y zapatos de fútbol¹
Seguramente casi todos saben, grosso modo, que cosa es el VAR (sigla en inglés de” Video Assistant Referee”) cuya aplicación sistemática, desde hace unos años, abarca al futbol profesional, pero también a otros diversos deportes. Consiste en un sistema de repetición en video, manejado por un grupo de técnicos, que revisa y eventualmente corrige las decisiones sobre los aspectos más importantes de un juego, con el fin de eliminar el error humano, en aras de la justicia y en nombre de una, no se sabe bien cual, objetividad. Pese a su aparente intrascendencia, vamos a tomar el VAR como un ejemplo simple y paradigmático a la vez, de la función decisiva que adquiere la tecnología en nuestra actual cultura cibernético digital, en lo que atañe no solo a nuestra relación con el mundo y con nuestros semejantes, sino a la construcción misma de lo que llamamos realidad. En particular, nos interesa la implicancia, no evidente, por cierto, que allí tienen conceptos o categorías filosóficas tales como: la verdad y la realidad, lo bello y lo perfecto, la justicia y la moral y que apenas esbozaremos.
Respecto de la verdad y la realidad, nos preguntamos: ¿porque la realidad en movimiento que registra el ojo humano es menos verdad que la realidad que produce el slow motion del video? De hecho, así como a veces esclarece situaciones, hay otras que las oscurece, generando tal vez más dudas, discusiones y polémicas que cuando el aparatejo no existía. El resultado no carece de comicidad: pensado para eliminar la interpretación subjetiva, no hace más que reintroducirla, demostrando que esta es ineliminable. Los assistant del video, puesto que este no piensa y por ende no hace juicios, devienen así en el supremo referee, quedando ubicados en una suerte de lugar divino, en tanto poseedores de una verdad última incontrovertible e irrefutable.
¹Paráfrasis del título del conocido álbum de Charly García “Filosofía barata y zapatos de goma” (1990)
